En CVIC respondemos las dudas más habituales de nuestros pacientes sobre la alopecia, el ciclo capilar, las técnicas de trasplante y los tratamientos complementarios como el plasma rico en plaquetas.
Resolvemos tus dudas
La causa más frecuente de calvicie es la alopecia androgénica o calvicie común, responsable de hasta un 95% de los casos. Se estima que afecta a un 30% de los varones entre 20-40 años y entre los 40-50 años tiene una incidencia superior al 50%. Es una forma de alopecia hereditaria y de presentación típicamente masculina, aunque también las mujeres pueden padecerla. La acción de la hormona dihidrotestosterona sobre los folículos pilosos produce una atrofia progresiva de los mismos y una hipertrofia de la glándula pilosebácea. Todo ello conduce a una pérdida de densidad del cabello y, sin tratamiento, finalmente produce una pérdida del mismo.
Otras causas poco frecuentes de alopecia son: la acción de fármacos (quimioterapia y otros); alopecias cicatriciales, quemaduras o cirugía; enfermedades sistémicas y hormonales; irradiación; exposición a tóxicos; alopecias difusas, etc.
No. Las zonas occipital y temporal están genéticamente protegidas frente a la acción de la DHT, por lo que no sufrirán calvicie por causa androgénica. Por el contrario las zonas frontales (entradas), parietales y el vértex (coronilla), son las más sensibles a la acción de las hormonas masculinas. En función de la zona afectada y el grado de severidad de la calvicie, Norwood y Hamilton han hecho una gradación de los patrones de calvicie en 7 categorías:

Esto varía de una persona a otra, pero oscila entre 90.000 y 150.000 pelos (aproximadamente entre a 40-120 folículos por cm2) y se estima que diariamente, de forma normal se pierden unos 100 cabellos.
A lo largo de la vida de cada persona el cabello crece y se renueva reiteradamente, siguiendo un ciclo. En este ciclo cada unidad folicular, cada pelo, pasa por varias etapas sucesivas:

Los cabellos no crecen de forma aislada, sino que lo hacen en pequeñas agrupaciones de 1 o más pelos (hasta 4). A la sección transversal cada folículo piloso o unidad folicular (UF) consta de las siguientes estructuras:

En principio cualquier persona que sufra alopecia es candidata al transplante capilar siempre y cuando no padezca condiciones dermatológicas o enfermedades generales que lo contraindiquen y la zona donante esté lo suficientemente poblada. Sin embargo, los mejores candidatos son aquellos pacientes a partir de los 35-40 años, con una alopecia instaurada y estable, cuya zona donante esté bien poblada (densidades >70 UF por cm2). Por el contrario en los pacientes más jóvenes o con grados iniciales en la escala de Norwood, resulta preferible comenzar con el tratamiento médico (Minoxidil o Finasteride) e ir controlando su evolución. Si la zona donante es pobre, con densidades <50 UF/cm2, el paciente se considera un mal candidato para el transplante capilar.
Sí, generalmente optamos por realizar la técnica FUE, rasurando sólo pequeñas áreas en la nuca (sin rasurar nada del resto), que permitan ocultarlas con el resto del pelo y por tanto pueden disimularse muy bien.
El número de folículos que necesita cada paciente varía en función del tamaño de la zona alopécica que hay que cubrir, de las características de la zona donante (densidad de cabello y grosor del mismo), y por supuesto de las expectativas que tenga el paciente. El número concreto para cada paciente se determina de forma individualizada en la consulta médica. Como regla general suelen ser necesarios entre 1200 y 3000 unidades foliculares (equivalente a 2600-7000 pelos).
No, pues se trata de un transplante autólogo, es decir, son los propios pelos del paciente. Esto evita el rechazo.
Con la técnica FUE la cicatriz es prácticamente invisible, ya que se extrae pelo a pelo y el diámetro de las microincisiones es muy pequeño. Los primeros días quedan unas pequeñas costras que se irán cayendo durante las dos primeras semanas. En ocasiones, puede quedar una zona hipopigmentada, visibles al llevar el pelo de la nuca rasurado. Sin embargo al crecer pasarán prácticamente inadvertidas. Por contra, en la técnica FUT o de la “Tira”, quedará una mínima cicatriz lineal horizontal en la nuca. No obstante al hacer la sutura de forma meticulosa resultará prácticamente imperceptible.
Sí, al provenir de la nuca y de la sien, que son áreas genéticamente protegidas frente a la acción de los andrógenos, el pelo trasplantado puede considerarse permanente (no se cae), envejeciendo al igual que lo hace el resto de la zona donante. Sin embargo, el pelo nativo (aquel que ya está presente en la zona receptora a la hora de hacer el trasplante capilar) sí será susceptible de caer. Por este motivo se recomendará un tratamiento médico de soporte.
La mayoría del pelo trasplantado se caerá durante el primer mes, pero permanecerán las células del folículo (la raiz del pelo), lo que permitirá que entre los 3 y 5 meses después comience a crecer de nuevo el pelo trasplantado. Esto es lo normal. El resultado definitivo será visible entre los 8 y 12 meses.
Tras el trasplante le daremos unas indicaciones para el cuidado del pelo. En resumen, hasta el cuarto día no se puede lavar el pelo trasplantado, luego se va lavando con un champú neutro suave, y hay que evitar friccionar el pelo trasplantado durante las dos primeras semanas.
El tratamiento habitual que se recomienda engloba el tratamiento con mesoterapia específica para el cuero cabelludo, el plasma rico en plaquetas y todo ello combinado con tratamiento farmacológico (Finasteride y Minoxidil). Otra opción es la micropigmentación capilar, consiguiendo así un aspecto “rapado” con el punteado en toda la zona alopécica. Es un resultado natural y el que realizamos a los pacientes que no se pueden trasplantar. También lo realizamos para aumentar la densidad capilar en las personas que tienen poco pelo y no quieren trasplantarse.
El PRP es una terapia regenerativa que utiliza los factores de crecimiento del propio paciente para estimular los folículos capilares dormidos o en miniaturización. Se obtiene centrifugando una pequeña extracción de sangre, y se infiltra en el cuero cabelludo mediante microinyecciones. Sus indicaciones principales son la alopecia androgénica en fases iniciales y como tratamiento complementario al microtrasplante capilar para mejorar la cicatrización y la supervivencia de los injertos.
La pauta habitual es una sesión mensual durante 3 a 6 meses, seguida de sesiones de mantenimiento cada 4 a 6 meses. El número exacto depende del grado de alopecia y de la respuesta individual de cada paciente, por lo que en CVIC siempre realizamos una valoración médica previa. Los primeros resultados suelen apreciarse a partir de la segunda o tercera sesión. La mejora en densidad y grosor es visible desde el tercer o cuarto mes.
Sí, y de hecho los mejores resultados se obtienen en protocolos combinados. El PRP es compatible con finasterida oral, minoxidil tópico, mesoterapia capilar y microtrasplante. Cada combinación actúa por un mecanismo distinto, por lo que se potencian entre sí. Tu médico en CVIC determinará en la consulta qué combinación es más adecuada según tu diagnóstico y grado de alopecia.
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